Posibilidad de la luz

Todavía recuerdo la infancia y sus pájaros. —El frío del amanecer y las sábanas

Invisibles atravesando mis huesos y mi lengua, los días de silencio cuando

Los ríos se volvían imanes y las ventanas que volaban hacia cierto olvido.

El día parecía un inmenso hotel y en sus exteriores el agua inmensa

/de los párpados,

—agua que a veces se contempla con miedo, azogue que el recuerdo hiere…

La luz del día sobre las paredes de adobe, las abejas mordiendo el rocío,

Los colibríes sobre el polen suave de los girasoles, la luz como hormigas

/en el cuenco de mis manos.

—Los pájaros silban en su cama aérea, las túnicas de las hojas manan gotas

De sol, —late la existencia y la música en las mochetas de las puertas.

Ahí, en mi corazón, las posibilidades de la luz son ciertas y sencillas. Ciertas

Sin duda como la fuerza de las verjas que tanto amo en mi respiración

Cuando hago recuento de los cientos de horas, los miles de días de caminar

Atado a los sueños: —¿Qué sería sin ellos, despierto el cuerpo en la oscuridad

Con mi mujer al lado aplacando el frío de mi alma con sus poros

/de habitable oxígeno?

La sed es inmensa cuando el fuego arrecia —existir o no en la respiración

Del cuerpo buscando los ojos de la vida en el olvido, en el recuerdo,

/ y en el viento…

En la luz el ansia fluye estremecida, hondos los encajes del infinito,

Resbalan en el alma, —el rostro se viste de raíces, el desvelo se vuelve

Profundo sueño y el trasfondo de las nubes una posibilidad para desatar

Caminos: —Esos caminos livianos del vuelo que hacen más humano el brote

De la noche y elevan la luz en ojos ciegos.

Ahora, sin tregua alguna, acudo a los recuerdos y me amparo en el agua

De la memoria —también ahí la luz es manantial y mano transparente del tiempo.

En el pecho gritan las campanas. Lo fugaz no tiene consistencia en mis manos.

Avanzo sobre el río constante del futuro, aunque todavía haya días

De herrumbre —aunque todavía, la esperanza sea un boceto de huidizo cielo.

La vida es mucho más que esa generosa igualdad de los seres humanos: —las

Páginas sociales de los periódicos, los cónclaves donde se goza del que sufre,

La imagen de uno muchas veces repetida en el espejo, tocar la Biblia

Y jugar a los tranvías de los silogismos, borrar las aceras de ceniza

/y santiguarse a lo infalible.

Hay tanta luz desperdiciada en la sal. Tantos sueños como lluvia ardorosa,

Tanta sombra en las palabras que la razón tiene vida efímera en la boca

De quien la pronuncia: —pero el día desvela a fin de cuentas a ese que en vena

Rota hace su almuerzo, a ese que cierra las ventanas para que la luz

/no resbale en los vitrales…

Allí al latido de la vida la posibilidad plena: la luz en las sombras, frente

A la altura del tiempo, la luz en su vívido desborde: —desvaneciendo los pasos

Y haciendo visible la mirada mía y del otro, el campo de batalla de las cosas,

Y el aliento inexorable de los días…

Allí cada quien movido por su propia imagen, el mar en el pecho, puede

Extender su sombra o alargar su cuerpo al beso de la luz.

Allí en el fuego de su propio rostro puede mover el mar oscuro de la noche

Y penetrar en los secretos de la risa con sólo la luz

Que irradian los jardines interiores del galope desnudo del cuerpo…

Barataria, 05.VIII.2008